Nutrición

Usted llega a nuestro equipo, después de un largo camino de intentos y fracasos por controlar el aumento de peso. Si bien la cirugía es el objetivo principal, el tratamiento requiere de una excelente preparación prequirúrgica y un seguimiento posterior de cambios de hábitos.

Esta vez necesita llevar a cabo un compromiso con los cambios de estilo de vida, que sea realista y específico para usted y para su rutina diaria, incluyendo el trabajo, las obligaciones familiares y las personales. Este cambio debe ir acompañado por un incremento en la actividad física.

La obesidad es una enfermedad compleja, y la cirugía no es mágica. La  cirugía achica el tamaño del estómago, pero no mejora los hábitos alimentarios, ni el estilo de vida, ni el aspecto psicológico del paciente.

Nutricionista
mañana sana

Ahora que usted está en marcha, mantenga una actitud positiva y piense en todos los beneficios a largo plazo y la disminución de riesgos para la salud que obtendrá como resultado de los cambios de estilo de vida y pérdida de peso. Recuerde que un esquema es un plan detallado que puede ser necesario ajustar periódicamente.

Durante el programa realizaremos varias acciones encaminadas a cambiar hábitos alimenticios que incluyen: lograr una correcta masticación, comer porciones más pequeñas mediante el uso de platos más pequeños, fraccionar las comidas en 5 ó 6 pequeñas ingestas diarias, leer etiquetas de los alimentos, utilizar utensilios de postre para controlar la porción, consumir primero las proteínas, no juntar los líquidos con los alimentos sólidos.

Comenzaremos por una dieta hipocalórica, fraccionada, rica en proteínas para ir perdiendo el porcentaje de peso necesario para lograr una mejor cirugía. Antes de la cirugía se iniciará una dieta líquida especial para permitir reducir el tamaño de su hígado y permitir un mejor manejo del estómago e intestinos durante la misma.

Sólo se realizará la cirugía si Usted alcanzó el peso indicado por el equipo médico.

Dieta de líquidos claros

Tiene por finalidad permitir una buena consolidación de las suturas que evite fugas posteriores. Usted deberá aprender a beber pequeños sorbos de líquidos del tamaño de 30-50 ml durante 1 hora, para luego ir incrementándolos paulatinamente durante las dos primeras semanas a 50-100 ml. Si el estómago se llena muy rápido puede experimentar náuseas, vómitos  y dolor. Para evitar llenar la bolsa estomacal de líquido y aire, se usará un vaso o si se desea beber de la botella, se recomienda usar un sorbete.

 

Durante las primeras fases post cirugía, usted deberá estar “continuamente” tomando líquidos durante todo el día, hasta asegurar al menos una ingestión mínima de 1.500 ml al día para evitar la deshidratación. Los líquidos permitidos son caldos colados, té, caldos de cocción de frutas sin azúcar, agua y gelatinas light.

 

Dieta de líquidos completos

Durante esta fase debe consumir sólo líquidos y evitar todos los alimentos sólidos. Las proteínas constituyen el nutriente más importante para aportar de manera adecuada tras la cirugía, ya que facilita la cicatrización rápida de las heridas y ayuda a preservar la masa magra, un aspecto importante para evitar un rápido descenso de la tasa metabólica basal tras la pérdida de peso. La cantidad de proteínas requeridas debería ser al menos de 1,0 g/kg peso ideal/día, lo que en la práctica equivale a administrar entre 60 a 80 g de proteínas diarias. El problema radica en que los alimentos que contienen las proteínas (carnes, pescados, huevos, derivados lácteos), no suelen ser tolerados en las primeras semanas de la cirugía.

 

Por ello, puede resultar adecuado administrar un suplemento extra de proteínas.

Pruebe diferentes licuados de proteínas antes de la cirugía, para tenerlos elegidos para después de la cirugía. Tenga de diferentes sabores para mantener el interés y alterne entre bebidas con y sin calorías durante el día. Asegúrese de beber mucha agua. También comenzará a ingerir alimentos como: leche (en general, bien tolerada) , yogur bebible, productos lácteos con probióticos. En caso de intolerancia a la lactosa puede ser útil la administración de leche sin lactosa.

 

Dieta semi sólida o puré

Esta etapa sigue permitiendo que su sistema se restablezca y se vaya ajustando lentamente a los alimentos más densos. Intentar ingerir porciones que son demasiado grandes o hacerlo demasiado rápido con alimentos que son muy densos o duros puede hacer que la comida se quede “atascada”, causar vómitos e irritación de la bolsa estomacal. Esta dieta podrá ser más o menos espesa, según su tolerancia. Las proteínas se introducirán en forma de pollo o pescado (las carnes rojas son mal toleradas en las primeras etapas del postoperatorio), o claras de huevo procesados junto con quesos untables descremados, formando una papilla, por lo que disminuye la ingesta del proteico. Recuerde que siempre los líquidos deben permanecer separados de los sólidos. Debe ingerirlos 30 minutos antes ó 1 hora después de las comidas.

La cirugía con un componente restrictivo gástrico deja reducida la capacidad gástrica a un volumen equivalente al tamaño de un huevo pequeño. Debido a esta limitación, usted deberá adiestrase en ingerir pequeñas porciones de alimentos, equivalentes a 50-100 ml, tras la cirugía, para ir progresivamente incrementando esta capacidad hasta 150-200 ml, según tolerancia. Aquí es clave la información nutricional detallada, los cambios de hábitos en la forma de comer y la selección de alimentos para asegurar un adecuado aporte de todos los nutrientes esenciales.

 
 

Dieta Blanda

Es importante centrarse en la ingesta nutricional adecuada, y la inclusión de alimentos ricos en proteínas. El objetivo es aumentar su ingesta y facilitar el proceso digestivo. En esta fase  todos los alimentos deben poseer una consistencia similar a la del puré de manzanas, después de una cuidadosa masticación. Se incorporan alimentos de consistencia blanda como verduras y frutas cocidas, jamón cocido o de pavo, quesos blandos.

La fibra de tipo insoluble que se encuentra en las verduras (en especial, en aquellas ingeridas crudas —en ensaladas—), cereales integrales y algunas legumbres puede ser muy mal tolerada en los pacientes con reducida capacidad gástrica. Por un lado, la escasa acidez del medio no permite una adecuada trituración de las paredes celulares de los vegetales; por otro, este tipo de fibra puede originar una sensación desagradable de saciedad y pesadez, debido a la dificultad para atravesar el estómago hacia el intestino. Incluso algunos tipos de fibras no digeribles pueden generar un pequeño bezoar o atascar la salida del estómago. A medida que pasa el tiempo y el vaciado gástrico mejora, los pacientes pueden tolerar mejor este tipo de alimentos.

Dieta con incorporación de sólidos

La tolerancia a la inclusión de nuevos alimentos es individual y las fases de progresión varían entre las personas. Lo importante es no tener prisa, pues la capacidad del estómago para aceptar mayores volúmenes o alimentos con más consistencia puede demorarse 6-9 meses tras la cirugía. Este es el momento para poner en práctica el pensamiento independiente y la creatividad con alimentos saludables y las porciones. Debe continuar para seguir las rutinas anteriores para las comidas y los suplementos vitamínicos que utilizó para las fases anteriores de la dieta. Planee sus comidas y meriendas de forma que pueda evitar deslices. Mida el tamaño de las porciones para evitar la sobrealimentación accidental. Deje de comer cuando se sienta saciedad, incluso si va a dejar sobras de comida. Continúe bebiendo lentamente. Beba líquidos sin calorías durante todo el día, pero deje de beber en torno a la hora de comer. Deje de beber 30 minutos antes de la hora de comer y retome las bebidas 60 minutos después de las comidas. Las preparaciones deben quedar suaves, húmedas y fáciles de deglutir. Si usted encuentra que no tiene hambre, entonces puede sustituir una comida programada por un batido de proteínas.

 

Recuerde su compromiso con

un estilo de vida saludable